
Ayer tuve un día larguísimo.
me levanté como siempre y ayudé a mamá a hacer los rituales de la mañana y luego trabajé en nuestro jardín de hortalizas; luego me aseé para ir al mercado a intercambiar algunas cosas que tenía acumuladas y otras que obtuve en mi festejo del ciclo…
Quería un carcaj nuevo o quizas mejor una túnica linda para el festival de las estrellas. Ninguna elfita voltearía a verme siquiera si llevaba la misma de siempre.
Aun falta una luna pero nunca está de mas prevenirse, las mejores túnicas se irán pronto y yo no tengo mucha habilidad para la ropa y no le pediría a mi matrona, ya estoy grande para que tenga que hacer mi ropa, aunque seguro lo haría con gusto.
El mercado estaba tranquilo cuando llegué, ya había pasado la hora en que los elfitos eran enviados por las viandas para los almuerzos y la comida y ahora solo había algunos elfitos intercambiando objetos, elfitas que habían terminado sus deberes y paseaban por los puestitos o iban a la casa de las matronas y doncellas, todos los elfitos solteros pasan por ahi enfrente al menos una vez al día… yo no fuí la excepción, las elfitas que te dicen cosas al pasar te hacen sentir apuesto.
Me topé con una elfita de la cuarta casa, ya tiene un patrón, pero es joven y hermosa y una gran hechicera y le gusta mirar a los elfitos pasar, muchas veces la he visto tomando el té en la terraza del árbol. Me saludó y me pidió que me acercara; yo lo hice obediente con algo de curiosidad, ya que se veía sonriente y estaba con otras dos elfitas jóvenes.
Creí que querría presentarme con alguna, pero no fue así, me preguntó si tenía algo que hacer en la tarde y me pidió que fuera con ella a buscar algunas hierbas para sus hechizos. Asentí, no tenía mucho que hacer por la tarde y la verdad es que tenía ganas de algo de compañía femenina.
Las otras elfitas solo soltaron risitas y dijeron alguna cosa sobre mis cabellos largos que me hicieron sonrojar, así que seguí mi camino de prisa antes que lo notaran.
Cuando llegué con el varón que tiene las túnicas mas finas ya había cambiado suficientes cosas como para pedirle una especial. Me miró de arriba a abajo y me dijo que volviera en la luna media, que me daría algo especial. Le agradecí con el saludo de respeto y volvó a mi casa, estaba retrasado para la cena y no quería que me hicieran muchas preguntas.
Apenas el sol comenzó a acercarse al horizonte me apresuré a ir a la entrada de los árboles que forman la cuarta casa. Llevaba mi cuchillo pequeño y filoso especial para recolectar corteza y hojas delicadas; si lo que la matrona quería era juntar hierbas para sus pócimas lo necesitaría, aunque yo estaba casi seguro que lo que queria era llevarme a una rama.
A veces lo hace, creo que le agrado, pero no tanto como para hacerme su patrón. Y sabe también que no estoy muy convencido de ser el segundo patrón de una elfita. Se que no tiene nada de malo y que a muchos les agrada pues así las responsabilidades caen en el primer patrón y la diversión en el segundo, pero yo quisiera tener el corazón de mi matrona solo para mí.
Abuelita dice que soy muy celoso, quizás tenga razón.
Ya es tardísimo, mañana seguiré escribiendo.