
Creo que debo escribir algo de mi casa para los que alguna vez pudieran leer este libro.
La casa Undrival ha sido una casa noble desde que salió del continente perdido, mi abuelita solía poder recitar nuestra ascendencia hasta la madre Valinae, la primera elfa oscura venida de las estrellas…
Nuestra casa nunca ha sido guerrera como algunas, ni comerciantes pero nuestro oficio es siempre muy indispensable. Las matronas de la quinta casa saben como elegir los mejores árboles para hacer hogares fuertes y acogedores y los varones trabajamos la madera como ninguna otra casa.
Yo aprendí mi oficio de mi padre y él del abuelo de mi madre. Dar forma a los ramas y troncos para hacer casas sin lastimar al árbol es algo muy delicado, pero una vez que lo aprendes es muy hermoso, al menos a mi me encanta.
Pero me desvío, hablaba sobre mi casa. Actualmente nuestra Madre Matrona es Entherel Unival, mi madre; tiene un patrón, Liandith, mi padre. Ambos tienen 3 hijos: la primera hija Livianthel, el primer varón, que soy yo y la segunda hija, la pequeña Enthil. Livianthel tiene dos varones y una hija pequeña, quizás pronto tenga una segunda hija o un varón; yo soy soltero y Enthil aun no pasa su rito pero seguramente se desposará tan pronto lo haga.
En la casa también vive la hermana menor de mi madre, Erinvali, ella tiene dos patrones, Culmarien y Thelindal, y dos hijas, Nimnuel y Nimnail, son tan parecidas que muchos piensan que son gemelas pero en realidad nacieron con 10 años de diferencia. Ambas tienen patrones y Nimnuel la mayor tiene una pequeña.
Todos nosotros formamos la quinta casa y todos nos llevamos muy bien, casi nunca hay discusiones entre nosotros y cuando llega a haberlas, nuestra matrona hace que todo se arregle pronto.
Hace unos días hicimos las oraciones de la quinta casa. Durante esos días ayunamos y oramos a los espíritus guardianes de nuestra casa, El tótem de mi madre es la golondrina, y el de papá también, dicen que por eso se llevan tan bien, pero también oramos a los totems de cada uno, el mío es el pájaro carpintero.
Las matronas pasaron el primer día encerradas en el cuarto de hechizos, ningun varón sabe lo que pasa ahi dentro pero implica oraciones y peticiones. Los varones debemos cantar para atraer a los espíritus a la casa mientras ellas lo hacen. También ayunamos con ellas para agradar a los espíritus y no estar distraídos en otras cosas. Ese día no se trabaja ni se hace ninguna labor.
Al final del día si los espíritus fueron favorables las matronas bajan a donde estamos cantando y nos premian con una pequeña cena antes de poder ir a descansar. Cuando los espíritus no son propicios, entonces tenemos que pasar la noche en vela y seguir con las oraciones.
Afortunadamente este año los espíritus fueron buenos y todos pudimos cenar juntos esa noche una delicada sopa que supo deliciosa luego de todo el día con el estómago vacío.
Los dos días siguientes pasaron en calma. Los varones trabajamos en silencio arreglando todo lo que el árbol necesite, abonamos sus raíces, acomodamos sus ramas y trabajamos en el jardin sin hablar, igual que el árbol es callado.
Durante esos dias no se cocina ni se sale del árbol por lo que la comida se prepara desde antes y se come fría. Así el árbol tiene un tiempo de descanso por todo el tiempo que pasamos sobre él.