El regalo para la abuela.

La elfa mas grande de la casa, la madre de mi madre esta festejando un aniversario mas de vida; aunque es muy vanidosa para decirnos su verdadera edad, pensamos que ya debe tener mas de 1,000…

Como era una fecha importante que celebrar, madre decidió que todos le daríamos un regalo que fuera hermoso y le gustara.  Fué dificil ponernos de acuerdo sobre qué sería lo adecuado. Pensamos en una capa bordada o quizás un cinto nuevo para sus saquillos o hierbas exóticas; pero papá fue el que tuvo la mejor idea. Había visto un viejo retrato de la abuela donde lucía un hermoso broche de metal deteniendo su capa.

El broche se había perdido, había sido una de tantas cosas que habíamos tenido que dejar atrás para huir de uno de los ataques de las bestias; antes de que volviéramos a nuestro valle. Pero padre recordaba el diseño; así que todos estuvimos de acuerdo en que debíamos intentar hacerle otro igual para reponer el otro que le era muy querido.

El pueblo del bosque ha sabido trabajar el metal desde hace muchísimo tiempo, antes de la gran migración; pero mientras estuvimos huyendo por los bosques no habíamos podido tener una forja ni nada semejante, ahora que ya estamos por fin asentados y sin temor, los varones de la casa pudimos hacer una pequeña forja; padre y yo recolectamos las rocas para hacer las paredes del horno; recolectamos leña muerta para encender la hoguera y rescatamos algunas de las herramientas que padre habia heredado de su padre.

Tardamos muchos días en tener todo listo, lo más dificil fué encontrar el metal que fundiríamos para darle forma al broche. Padre había hecho dibujos del broche y yo cambié varias pieles por las herramientas que nos hacían falta.

Elrimir había rescatado muchas cosas de las cuevas de las bestias así que afortunadamente pude encontrar lo necesario para que mi padre trabajara.

Mientras fundía la plata que sacamos de algunos artefactos de la casa y algunos trozos que pudimos cambiar, me contó como antes, cuando la primera aldea en los bosques helados, las casas que su abuelo y su padre construyeron eran hermosas; había partes que se hacían de metal: delicados barandales y marcos para las ventanas; ahora las casas eran solo de madera pero padre me decía que si aprendía bien el oficio y nos hacíamos de buenos materiales podríamos revivir ese arte perdido.

¡La verdad deseo que si! Sería hermoso volver a revivir las costumbres de antaño; que mejor forma de recuperar todo lo que perdimos, ahora que podemos por fin vivir en paz.

El broche de la abuela estuvo listo justo a tiempo. Mi hermanito pequeño fue el encargado de pulirlo hasta que quedó tan brillante como la luna. ¡Abuelita estaba encantada! lloró de alegría y nos contó la historia de como su madre se lo había dado cuando llegó a la madurez y como era la envidia de todas las elfitas de su edad.

Desde ese día lo luce con orgullo en su capa siempre que sale.

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